Sin llegar a la madre de todas las decepciones (Tenembaum pasando de periodista referente a alcahuete insuperable), ver a Wainraich otra vez en Canal 13 (claro que no en TVR aguantando un contrato que se terminaba) es una decepción importante. No es que uno lo imaginara un militante duro, ni siquiera un convencido blando; sin embargo estuvo ahí, sabe de qué se trata. Es consciente de todo lo que no puede decir, de todo lo que debe callar, de todos aquellos a quienes no podrá entrevistar. ¿Será también consciente de todo lo que le harán pensar? En un punto uno tiende a creer que el microclima que tal vez generen en la empresa multimediática sea el responsable de que gente a quien se podía respetar ahora diga/repita/recite la sarta de sinsentidos que se escuchan sólo poniendo un ratito TN / Mitre / 13 o leyendo Clarín (de reojo, en los cada vez menos bares que lo compran).
Tampoco es que haya sido el mejor conductor de TVR. Tengo que admitir que me gustaba más Gianola (hasta, claro, que quedó más claro su refunfuneo derechoso). Nunca nadie como Morgado, claro, pero Schultz también lo hace mejor y ahora Rago zafa bastante bien. Es simplemente el dolor de ver la sumisión. Y no se trata de pedir purificaciones gratuitas que les hagan resignar plata y/o posibilidades laborales. Pero, ¿en Canal 13? ¿Sabiendo lo que tendrá que hacer para rendirles pleitesía? En fin, decepciones I nomás, tal vez mejor que sea así, sin careta, jugando al humor vacío en vez de hacer reflexionar desde el humor lleno.
No hay comentarios:
Publicar un comentario