martes, 15 de noviembre de 2011

Para el verdadero club de los cancheros (el de algunos periodistas):

Escuchar a Fantino el domingo pasado fue una experiencia surrealista. A lo que llegamos por el rating. Con nombre y apellido acusó a múltiples jugadores de "cancheros". Supuestamente la hipótesis es: tienen plata, no les interesa la camiseta, no ponen, no corren, etcétera etcétera etcétera. Justo lo dice este muchacho, digamos, alguien que no aparenta una gran humildad desde su discurso desproporcionado, intolerante, irreflexivo, y lo que es peor, exclusivamente motorizado por un interés bastardo de llamar la atención.
En fin, la mejor respuesta: Colombia 1, Argentina 2. Burdisso (de los acusados de tener plata y no tomarselo en serio), con los ligamentos rotos. Messi (que hizo varias de su nivel) gritando el segundo con todo, Agüero sacándose la camiseta en el gol, Higuaín y Sosa muertos de tanto correr, Mascherano bancándose la cagada (el q esté libre de pecados q tire la primera piedra!) y apuntalando la recuperación, Zabaleta bien, el fondo más sólido, etcétera etcétera etcétera. No somos los glober trotters. No se entiende porqué tendríamos q ganarles a todos goleando. Pero no nos banquemos más al periodismo bastardo, desde los defensores de intereses concentrados de Clarín hasta los deportivos que hablan por hablar.

miércoles, 19 de octubre de 2011

Cambia, todo cambia!

Menos la conducta de los opositores. Aún cuando estamos a días de que el modelo K sea ultra ratificado en las urnas, con un nivel de consenso pocas veces visto (si alguna vez) en la historia política argentina, no se ven por ningún lado mínimos actos autocríticos de esos que valdría la pena ver, si es que alguien desde el campo opositor tuviera una mínima actitud honesta y a la vez valiente. El no le creo nada de Don Raúl, perdón, de Don Ricardo, seguramente le va a costar aún más que su alianza contra natura con F!. ¿Será tan dificil ver lo que la gente ve? ¿Será tan dificil simplemente intentar entender que la AUH efectivamente le cambió la vida a millones, y que sólo fue posible por la desarticulación del negocio más corrupto de la historia argentina, la privatización de las jubilaciones? ¿Será tan dificil analizar y concluir que para esto hacía falta caja, la misma caja que impidió el golpe en el 2009? ¿O creen que los argentinos no recordamos el camino del capital para someter al Estado? ¿Será dificil ver que entre el indulto de Menem y la recuperación de la memoria de estos años hay tanta distancia como entre la pizza con champagne y la posibilidad de volver a tomar mate en familia? Lo entiendo de algunos, duele verlo en otros. El discurso de F!. ahora motorizado por La Nación, que intenta explicar que su plan está cajoneado; ¿cual, el mismo que armó en su página web del mapa del delito que terminó en cuanto terminó la elección del 2009? De ahí no se podía esperar otra cosa, lo mismo del Duhalde que destila su conservadurismo. Pero, de otros, duele. Binner que ahora se sincera y valora la inflación sobre el aumento salarial. Stolbizer que se pelea con todos por dos votos y mancha la historia de las Madres con una propaganda vergonzoza. En fin, el domingo a la mañana, a votar. Y a la noche, a festejar. Por cuatro años que sirvan para consolidar los logros. Por cuatro años que nos den otra vez esperanza de que, alguna vez, los poderes puedan ser, al menos, limitados desde una política que nos orgullece.

viernes, 23 de septiembre de 2011

Decepciones I: Wainraich y el dolor de ya no ser

Sin llegar a la madre de todas las decepciones (Tenembaum pasando de periodista referente a alcahuete insuperable), ver a Wainraich otra vez en Canal 13 (claro que no en TVR aguantando un contrato que se terminaba) es una decepción importante. No es que uno lo imaginara un  militante duro, ni siquiera un convencido blando; sin embargo estuvo ahí, sabe de qué se trata. Es consciente de todo lo que no puede decir, de todo lo que debe callar, de todos aquellos a quienes no podrá entrevistar. ¿Será también consciente de todo lo que le harán pensar? En un punto uno tiende a creer que el microclima que tal vez generen en la empresa multimediática sea el responsable de que gente a quien se podía respetar ahora diga/repita/recite la sarta de sinsentidos que se escuchan sólo poniendo un ratito TN / Mitre / 13 o leyendo Clarín (de reojo, en los cada vez menos bares que lo compran).
Tampoco es que haya sido el mejor conductor de TVR. Tengo que admitir que me gustaba más Gianola (hasta, claro, que quedó más claro su refunfuneo derechoso). Nunca nadie como Morgado, claro, pero Schultz también lo hace mejor y ahora Rago zafa bastante bien. Es simplemente el dolor de ver la sumisión. Y no se trata de pedir purificaciones gratuitas que les hagan resignar plata y/o posibilidades laborales. Pero, ¿en Canal 13? ¿Sabiendo lo que tendrá que hacer para rendirles pleitesía? En fin, decepciones I nomás, tal vez mejor que sea así, sin careta, jugando al humor vacío en vez de hacer reflexionar desde el humor lleno.

Einstein, Marx, Clarín y las primarias.

Albert Einstein define a la locura como el intento de obtener distintos resultados a través del mismo camino. Marx diría que así, lo que vivimos como tragedia se repetirá como farsa. Pues parece que Clarín y algunos otros medios hegemónicos están locos (en la definición del célebre científico) y dispuestos a repetir lo que claramente vivieron como una tragedia. Nos referimos, claro está, a los resultados de las primarias y el muy probable resultado de las generales del 23 de Octubre.
Parecería que su odio (en realidad su defensa de los propios intereses) no les permite ver lo más simple. Que a través del mismo camino, sólo lograrán (en realidad contribuirán solamente, ya que por suerte el voto popular está mucho menos relacionado a sus opiniones de lo que parece) los mismos resultados. Denuncias tontas, dramatizadas como si fueran lo único que nos importa a los argentinos (Shocklender y otras miles), argumentos falaces cuando no infantiles, como si efectivamente pensaran que no podemos diferenciar razones de intereses (ahora se la agarran con el derecho de cualquiera, Moreno incluido, de hacer una denuncia en la justicia y que un Juez de la Nación investigue en consecuencia), ocultamientos básicos, como si hoy no hubiera otros caminos para ver el discurso de Cristina en la ONU (por ejemplo), todo lleva a pensar que el drama con el que vivieron los resultados de Agosto no les dejar ver lo obvio.
Claro que esta última expresión ya muestra la imposibilidad de separar medios hegemónicos de oposición política. Está claro que Clarín no podría haber reflexionado. Su postura no es tonta, es interesada. Sabe que no logró los resultados que buscaba pero no tiene otra alternativa. Sin embargo, la reflexión debió ser parte de la oposición, al menos de aquellos que se definen como políticos y tienen una mínima honestidad intelectual. Los mismos caminos, las mismas denuncias, los mismos dramas tan alejados de la realidad diaria que vivimos sólo lograrán (por suerte) contribuir a un triunfo que será aún más grande, aún más histórico, aún más decisivo.