El gran triunfador del Mundial: El VAR
No hay nada que hacer. Otra vez se comprueba que los avances tecnológicos siempre llegan para quedarse.
Se acabó la discusión. El VAR triunfó. Como el ojo de halcón en el tenis, como la revisión en el rugby.
Recordemos discusiones en Mundiales. El famoso gol de Hurst para Inglatera en la final del 66. La revancha alemana del 2010, cuando el gol de Lampard fue anulado a pesar de que, al instante, todos podíamos comprobar que la pelota había picado claramente dentro del arco. El offside de Tévez contra México, el mismo día del no-gol de Lampard. La mano de Dios, que fue tan mágica que probablemente el VAR no podría haber anulado. El penal de Sensini en la final del 90, otra jugada donde el VAR seguramente no habría permitido cambiar la decisión.
En definitiva, la posibilidad de rever y repensar para intentar tomar una decisión más justa.
Lejos de la perfección inalcanzable, el VAR introduce la alternativa de no tener que decidir, solamente, al fragor de la lucha. ¿Quién no querría esta posibilidad?
Seguramente Ceballos, el árbitro del Boca - Central del 2015, de haber tenido esta herramienta, hoy no sería mala palabra en Rosario. Su pecado fue ver una falta dentro del área, como muchos la vimos en la primera impresión. La repetición, segundos después, permitía observar que había sido fuera. ¿Por qué no darle al árbitro la posibilidad de ajustar la decisión? De evitar años de recuerdos insoportables. Tal vez Brazenas habría modificado su decisión para que Huracán se consagrara campeón del Clausura 2009. Todo si, simplemente, le permitiéramos al árbitro volver a ver la jugada decisiva.
En el 66 no había alternativa. Obviamente. Hoy, no es posible no recurrir a la alternativa disponible. En el gol de Lampard, todos los espectadores, en el campo y en la televisión, se sintieron solidarios con un árbitro, el uruguayo Larrionda, quién tuvo que seguir dirigiendo el partido sabiendo que Inglaterra había empatado legítimamente en 2, pero el partido seguía 2 a 1 para Alemania (quién terminó ganando 4 - 1). Sólo porque no estaba en la mejor posición para ver que la pelota había picado 1 metro dentro del arco.
En este último caso no hay discusión. El dispositivo electrónico que permite determinar si la pelota cruzó la línea está incorporado y aceptado. El VAR sigue siendo polémico. Pero, luego del Mundial 2018, seguramente habrá superado la polémica para convertirse en una herramienta indispensable.
¿Cuántas menos fueron las injusticias de este Mundial? Prácticamente no las ha habido. Disfrutamos de los partidos, sin tener que analizar posteriormente el "qué hubiera pasado si", respecto de penales no cobrados u offsides mal determinados.
Claro que algunas polémicas continuarán. No se lo puede aplicar a cada jugada, a cada observación. Es fundamental acompañarlo, como se viene haciendo en este Mundial, de un criterio que restrinja su aplicación a situaciones fundamentales, decisivas. Tampoco es cuestión de parar el partido cada 5 minutos. Pero no hay dudas de que otra vez, como siempre, la tecnología llegó para quedarse y para mejorarnos.